LO QUE NOS DIJERON LAS VOCES, "de cuando el cine y la experimentación psicofónica se fusionan"
por Juan Manuel Tomás
El pasado 26 de noviembre tuvo lugar la primera visualización de “Lo que nos dijeron las voces”, la película documental sobre psicofonías filmada en el escenario de la Región de Murcia.
Cincuenta años después del descubrimiento de Jurgenson seguimos inmersos, como en la casuística OVNI, en un periodo de incertidumbre. Sabemos de donde venimos, pero desconocemos de qué se trata. De dónde procede el fenómeno y qué pretende. Pero también es cierto que cincuenta años no son nada para un campo de estudio. Que la investigación científica requiere de tiempo para desarrollar protocolos y, sobre todo, de dinero. Cosa ésta, la financiación, que dada la idiosincrasia de la mayoría de los investigadores que costean sus propios laboratorios e investigaciones, más bien escasea con respecto a otras disciplinas.
Y es esa vocación "do it yourself" la que impregna la creación cinematográfica de Ricardo Groizard. Cámara al hombro o trípode, según convenga, haciendo de técnico de sonido, iluminador, productor o guionista y dejándose guiar por el buenhacer del investigador murciano Antonio Pérez, nos muestran como es una investigación psicofónica en directo desde dentro. Y aunque cada uno procede de un mundo distinto. El de Groizard es el de la televisión y el cine, Antonio Pérez en cambio, curtido en mil batallas de investigación de campo, mantienen el equilibrio y la película, 'Lo que nos dijeron las voces' ni resulta excesivamente comercial ni excesivamente erudita para investigadores.
A través de cuatro escenarios situados en la Región de Murcia, Groizard y Pérez se adentran en las entrañas de cuatro historias escalofriantes. Y es que algo tendrá el agua cuando se la bendice. Si Alberto Cerezuela se ha empeñado en mostrar al mundo las características peculiares de su Almería extraña (Ed. Círculo Rojo, 2011), Murcia, colindante y en muchas aspectos, hermana de la provincia andaluza, tampoco se queda atrás en cuanto a cantidad y calidad en casos. Así vemos dentro de la producción lo que sucede en el camping arrasado de Bolnuevo (Mazarrón), El Palacio de Olite (La Alberca), el abandonado Hostal Cónsul (La Unión) y una casa encantada de la ciudad de Cartagena.
Aunque la película no va de pasar miedo se pasa miedo; no es tampoco una docuficción, como "El Proyecto de la Bruja de Blair" (1999), esto va en serio. Las voces se solapan a las de los protagonistas mientras preparan sus equipos. Responden a las preguntas que éstos les lanzan. Incluso las voces conversan entre ellas. Escalofriante. La pregunta antes o después emerge en la cabeza del espectador. ¿Con qué están contactado?. La misma que se han hecho decenas y decenas de investigadores y aficionados: ¿qué es esto?, ¿de dónde viene?, ¿qué quiere? Y es que un golpe helado recorre la espalda cuando la psicofonía más clara de todo el film anuncia "hoy quiero tres almas". Otras invitan a Ricardo a investigar, ofrecen cantidades sobre las presuntas personas sepultadas bajo la catástrofe del camping de Bolnuevo o el eco de las voces de niños se suceden en el antiguo orfanato de Olite.
Uno de los puntos calientes de la proyección es la presencia de Celeste una médium que afirma tener el don de poder ver a los fallecidos. "Se presentan en mi casa pidiendo ayuda", afirma la propia Celeste. Y es que, Ricardo Groizard, promovido por la idea de darle un sentido a lo grabado, quiso contactar con una persona con poderes que pudiera ofrecerle una explicación. Fue Antonio Pérez quien le condujo hasta ella y ésta, sin conocer el contenido de la película ni haber escuchado nada del material grabado, afirma con una mirada penetrante que "en el camping hay más de dos personas muertas", y que el propio Alfonso Martínez Saura se ha presentado en su casa para pedirle ayuda porque él sigue encerrado en su hostal después de su trágica muerte. Entre otras cosas, enumera cómo es su día a día con las almas, cómo las ayuda o cómo las ve. Celeste se expresa con tanta simpleza y contundencia que a uno le entra inevitablemente una risa nerviosa.
ESCENARIO A ESCENARIO

En 1989 una gigantesca ola de cuatro metros de altura y ochenta metros de envergadura arrasó el camping de la rambla de Bolnuevo. Las fuentes oficiales apuntan a dos personas fallecidas pero en la localidad mazarronera es vox populi que los fallecidos pudieron ser más. La mayoría, turistas extranjeros de los cuales se desconocía su identidad. "Lo que nos dijeron las voces" baraja la hipótesis de que la cantidad de personas que perecieron en tan desgraciado suceso es mayor y que dichas almas piden ayuda.
El Palacio de Olite es un antiguo orfanato en el que eran llevados los niños de la guerra que habían perdido a toda su familia durante la guerra civil española. Abandonado y ruinoso durante la filmación se escuchan voces de niños con una claridad meridiana.
Alfonso Martínez Saura era un modesto pastor de La Unión que terminó construyendo un Hostal en las mismas tierras en las que pastoreaba de joven. Después de una vida agitada, viajando por medio mundo y tras enrolarse en la marina mercante, volvió a su localidad natal para montar un negocio de hostelería. Un día fue hallado muerto dentro de su establecimiento, poco tiempo después de que tuviera lugar un extraño suceso protagonizado por un fantasma que aporreaba la puerta, acaecido en presencia de la persona que días después lo encontraría muerto.
Una casa encantada "de libro" es lo que vemos en la filmación obtenida en Cartagena. Luces que se encienden solas y voces de marcado carácter siniestro. Es en este lugar donde se obtienen las voces más claras, además el testimonio de los habitantes de la casa ayuda a entrar en la densa atmósfera del lugar.
DOCUMENTAL PSICOFÓNICO
"Lo que nos dijeron las voces" es pionera de un género cinematográfico: 'Documental Psicofónico' lo llamaría yo, aquel que fusiona género documental y experimentación psicofónica a tiempo real. Género que si tiene arraigo o transcendencia solo el tiempo y la aceptación de profesionales y público dirá, pero innegablemente lleva el fenómeno un paso más allá de lo que habíamos conocido hasta la fecha. Quizá era un salto evidente y lógico dadas las posibilidades técnicas de la época, pero no por ello tiene menos mérito, alguien tenía que hacerlo. Es una apuesta valiente. Es un trabajo duro. Ya no solo introducirse en esos escenarios tétricos, sino la ardua tarea de pasar horas y horas de edición filtrando, reescuchando las psicofonías, montando la película, no en vano el proyecto ha tardado tres años en ver la luz. Y aún no está toda la tarea terminada. Aún resta el costoso trabajo de promoción.
Al salir de la proyección de "Lo que nos dijeron las voces" una inevitable sensación agridulce se produce en el interior de uno. A mitad de camino entre la estupefacción, la esperanza, el miedo... Groizard y Pérez se atreven a innovar hasta tal punto que prácticamente nos convierten en los espectadores de las películas de los hermanos Lumiere. Salimos del cine pensando que hemos presenciado lo inaudito, lo imposible, y eso, en esta era de la infoxicación tiene mérito. Como también lo tiene el hecho de ser pioneros, de mantenerse firmes en la determinación de llevar a cabo un proyecto sin patrocinadores y de forma totalmente independiente, demostrándonos que quien vence a la adversidad conquista el más allá.
Nota de Ricardo Groizard:
Muchas gracias por la excelente crítica, libre de ataduras, libre de compromisos, esta es la medicina que toda producción independiente sueña con recibir. Y muchas gracias a nuestro público y fieles seguidores por su constante apoyo en esta difícil empresa que dará sus frutos a pesar de todas las dificultades que estamos afrontando para sacar el proyecto a la luz.
Nuevamente, muchas gracias a todos.
Ricardo Groizard
Productor y Director de "Lo que nos dijeron las voces".
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